Parece dictada la sentencia,
a quien licitamente ofrece vida.
Primaveras
como Dalia y Agustini,
el invierno espera,
para creer hacerse su amigo.
Un año de estos regresa,
aprisiona, conquista y enreda.
Veras mi vereda,
iniciada por un verso
y terminada por este poema.
Varios destellos,
que deja salir el abismo.
Para así mismo arrastrarlos,
cuando estos alcancen la cúspide.
Esa cúspide,
que nadie fantasea
declinar.
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