bésame los miedos,
provócame los suspiros.
Quítame el aroma,
permíteme mojar tu cuerpo con mis gotas de sudor;
permíteme abrazarte cuando me quede el último aliento.
Y ahí sucede;
cierro los ojos y conozco otros mundos.
Me lanzo al precipicio, donde siempre me esperan tus brazos.
te consumo,
te disfruto,
y despierto.
El sol me da en la cara y entre él
encuentro tu sonrisa y nuestra complicidad.

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