Que me hable de su sexo,
de sus curvas y rosas negras.
Que me provoque y entre las sábanas,
me empape de fluidos.
Que entre ellas..
talvez dos dedos profundicen.
Que agarre el espaldar y silencie mis gemidos…
apretándome los dientes o chupándome los labios…
Arqueando la espalda,
siempre es morbo imaginarlo.
Si me hace el favor mejor,
mis dedos no comparan su experiencia,
termine haciéndome suya y,
calmando esta fiera.

Excelente poema. Muy sensual y con una sensibilidad que unos pocos tienen. Sin llegar a ser vulgar y con la capacidad de hacer volar la imaginación. ¡Te felicito! :-D ¡Saludos!
ResponderEliminarMuchas gracias, siempre es un placer escribir y que a las personas les agrade.
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